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Reflejos

30 Nov '09 - 09:09 | §

¿Aun creéis que os engaño? ¿Acaso no reconocéis la verdad en los límites de los sentidos?. Soy yo el que pongo a prueba vuestra razón y os induzco a desviar los pensamientos que tenéis encerrados en lo más recóndito de vuestro ser. Yo os predico vuestro reflejo, lo que habéis olvidado en vuestros tiempos de alegrías. Soy yo el que agranda la pena y el dolor que latió hace tiempo y que ahora ya ha cicatrizado.

No os miento si os digo que estáis más desesperados que lo que habéis estado hasta ahora. Sabed por boca propia, que no estoy loco, ni pretendo dejar la vida. Porque puedo recrearme en los placeres de la alegría y los buenos instantes y en cambio ¿no puedo saborear el amargo de la pena y el dolor?.¿No soy juez de toda esa química?, ¿no soy dueño de cada acto consciente?

Porque la gente rechaza el sentido de la autocompasión, y está mal visto sentirse herido o simplemente triste, todos quieren ayudarte, cambiarte, obligarte a volver a la rutina de lo que ellos llaman felicidad. Yo os maldigo mil veces. Yo quiero esos sentimientos, son míos, yo lo he creado y yo puedo dominarlos. ¿Es eso lo que teméis? ¿La letargia de ese sentido? ¿La incapacidad de responder a vuestras propias preguntas?

Es la verdad que os aplasta la que espolvoreáis con un simple movimiento, pero es la misma mentira la que cae de vuestro cuerpo, mientras que la verdad supuestamente perdida continua haciendo de lastre invisible. La afilada verdad es la que todo el mundo busca y cuando la encuentran rehacen su camino negando haberla conocido. No lo neguéis, soy vuestro reflejo en alguno estadio de vuestras vidas, pasado, presente o futuro, me comprendéis muy bien, pero no entendéis la lección que he aprendido. ¿No soy buen maestro o no prestáis atención a la materia? El ser humano por mucho que quiera negarlo se mueve por sentimientos, por simple química. Un latido, una mirada, una entonación. Cada instante esta sembrado de estas sutilezas que asumimos y que no comprendemos.

Te invito a que pienses en lo sucedido, en como has elegido ese camino. Sabes que la decisión ha sido tomada, incorrecta o acertada ha sido fruto de un sentimiento, de algo que no has controlado directamente, que ha fluido directamente de la psique. Si no te ha gustado, lo olvidarás con tiempo y cadenas, pero si te ha henchido el alma, te regocijaras cual cerdo en pocilga. Y los dos sentimientos te han definido, uno olvidado, el otro enfatizado. ¿Sigues creyendo que todo lo que escribo es mentira o parte de mi fantasía? No soy yo el ciego, simplemente soy tu reflejo, lo que podías haber sido y has huido. ¡No te calles! | TrackBack

Quiero perder

25 Nov '09 - 09:09 | §

Ya ha caído la noche, otra vez vuelven a llamar a mi mente esos pensamientos malditos, y se recrean hasta que pierdo la consciencia para sumirme en el mundo de los sueños. Esa es la única escapatoria, inconsciente, sin sentido. Sin destino de mente, sin nada que obligue ni alumbre el camino. Es la hora del éxtasis, cuando despejo todo lo que importa y se mezclan tan sólo imágenes y sonidos, que no acierto a diferenciar, sino es porque los sueños también están en contra mía. Es como si pretendieran decir algo. Como si supieran lo mucho que me importan estas emociones.

Quieren que ellas dirijan mi vida, pero me niego a ser un reo de lo que siento y por eso, cuando no soy el dueño se apoderan de lo que más quiero y se revolucionan. De ahí el nombre, revolución, porque pase lo que pase, siempre volverá a comenzar, una y otra vez. Y aunque lucho, se que voy a perder, mente contra mente, pensamiento contra razón, sentimiento contra negación.

Que malas armas tengo. Como cada mañana, recuerdo muy vaga la batalla, se que nadie a ganado y que todos hemos perdido, lo sé, porque estoy cansado y casi no he dormido. Ha sido una prórroga, un descanso temporal que deja paso a la acción del nuevo día, hasta la noche pues. Pero no es cierto, cuando no estoy concentrado vuelven los mismos pensamientos, desalojan a los viejos y se incorporan a la rutina para despistarme y confundirme tantas veces como no quiera responderlas. Y es por eso que abandono la batalla y fuerzo la paz momentánea, hasta el siguiente tiempo muerto, que espero tarde más en llegar. Pero nada más comenzar la nueva paz interior, acuden nuevas fuerzas enemigas que me infligen una indigna retirada.

Reconozco que soy débil, pero ¿Cómo es posible que mis propios pensamientos me provoquen la derrota cada vez que nos enfrentamos? ¿Está amañada la partida? O ¿es que siempre quiero perder? ¡No te calles! | TrackBack

El pozo

24 Nov '09 - 09:09 | §

Y el pozo es hondo, profundo y muy, muy oscuro. Y caigo cada vez más aprisa, sin tiempo a reacción. Me estoy pudriendo por dentro. Me estoy muriendo poco a poco. Siento como la oscuridad me va comiendo las entrañas. Siento cada uno de sus mordiscos. Y no puedo hacer nada por detener la caída que cada vez es más veloz. Hace tiempo que deseo chocar contra el suelo, pero este no aparece y a estas alturas del viaje creo que no aparecerá. Tendré que estar cayendo durante toda la vida, no habrá rama a la cual agarrarme. No habrá repisa que me sostenga. Soy un peso muerto, que cae y cae, y que no choca con nada. Necesito reaccionar y encontrarme con el suelo para volver a levantarme y quién sabe, continuar cayendo al siguiente paso. Nunca supe lo tenebrosa que podía ser la oscuridad hasta que no viví en ella. Reconozco que no es placentero y supongo que será pasajero, pero ahora estoy aquí y me cuesta salir. No pido ayuda, sólo tiempo. El tiempo suficiente para encontrar mi suelo, para poder apoyarme y levantarme de nuevo.

Ahora que estoy solo, ahora que la oscuridad es mi madre, lloro. Y no entiendo el motivo. Las lágrimas resbalan mejilla abajo, y no caen conmigo al vacío, sino que se elevan y fluyen hasta llegar allí donde tropecé. Es extraño, estoy llorando y mis lágrimas no me acompañan, ya no me queda ni eso, sólo la oscuridad, la caída y el silencio. Y el silencio me mata, porque me obliga a pensar en lo sucedido, en lo que no comprendo. Y no quiero pensar en ello, quiero olvidarlo, girar página y salir de este pozo infinito.

No recuerdo porque tropecé, no se si me empujaron, lo último que recuerdo es que caía y caía, con un principio sin definir y un final que no alcanzo a ver.

Y grito, pero nadie responde, hace tiempo que descubrí que estaba solo. Que nadie me escuchaba, la altura es muy profunda para que llegue algún sonido. Y no quiero que sepan lo mucho que me duele.

Estoy temblando, tengo miedo y frío, mucho frío. Soy humano al fin y al cabo. ¡No te calles! | TrackBack

Fingir

23 Nov '09 - 09:09 | §
Silencio. Miedo. Muerte. Dolor. Angustia. Incomprensión. Reconocimiento. Culpabilidad. Afirmación. Reconocimiento. Frialdad. Objetividad. Clausura. Fortaleza. Derrumbe. Actuar. Reprimir. Silencio. Actuar. Negar. Recrear. Insensibilizar. Olvidar. Recordar. Sentir. Desfallecer. Recomponer. Actuar. Llorar. Maldecir. Blasfemar. Autolesionar. Dolor. Actuar. Recuperar. Fingir. Recordar. Oscuridad. Recordar. Llorar. Escribir. Imaginar. Sentir. Negar. Fingir.

Va a ser una semana muy dura. ¡No te calles! | TrackBack

Kronos

09 Nov '09 - 08:00 | §
Me siento perseguido, acosado, hay alguien que me tiene perturbado. Lo siento a cada instante, detrás de mí. Es implacable y constante, no escatima esfuerzos en perseguirme, ahí a donde voy el ya ha llegado. Me lee el pensamiento, mis fantasías, mis sentimientos. Lo odio profundamente, lo mataría si pudiera, maldito seas dios del tiempo, maldito seas Kronos.

No puedo más. Necesito una pausa, un respiro, un instante dónde poder estar sólo y tranquilo, en paz conmigo mismo. Necesito que el mundo desaparezca durante un día, tan sólo eso, un día de egoísmo, para poder reencontrarme con mi paz, con mi yo más profundo con algo que creo haber perdido en las mazmorras de mi pasado. El tiempo me consume, me arrastra por la vida, me induce a erróneas decisiones que me enturbian el camino que antaño perdí.

Resulta duro saber que has perdido algo. Algo que era tuyo, que te pertenecía por derecho a vida, pero que por la ignorancia o el afán de vivir has olvidado tontamente. Es por eso que no puedo reclamar mi tiempo, el tiempo que perdí entre las manos, el tiempo que veía desvanecerse entre la comisura de mis dedos mientras estúpido de mi lo dejaba escapar sin remedio y sin conciencia hacia el futuro.

Hoy lo recuerdo y enfermo con el sentimiento, ahora que lo necesito y no lo tengo. ¿Por que no lo aproveché? Por que no lo guardé? Ahora que lo reclamo ese dios me lo niega, algo que fue mío pero que ahora pertenece al abismo. Siento como la presión aumenta, la temperatura fluye. Todo está en mi contra y en cambio el tiempo no varía, continúa constante e implacable en su avance. Es mortífero en su camino, va dejando estragos ahí por donde va pasando y yo estoy en su camino, en su mismo centro, plantándole cara y pidiendo lo que es mío. Maldito seas Kronos.

No permitiré que vuelva a pasar. No derrocharé mi tiempo en estúpidas banalidades que emborrachan mis sentimientos pero que juzgan mi futuro. Kronos lo sabe y deja que diga tonterías, porque sabe que luego no cumpliré mi palabra, la cual ofrezco y cumplo, salvo si es conmigo mismo. Se que acabo de comenzar, que me resta vida por correr, tiempo por consumir, pero yo lo necesito ahora, en este instante, es inútil esperar al futuro, ya que si sé seguro que lo necesito ahora, en el futuro nada habrá cambiado.

Dedico estas horas a la meditación, a discurrir mi mente por el bosque amazónico de neuronas que encierra mi mente. Sé, que aunque estoy perdiendo vida, los pensamientos que discurran habrán servido de algo. Busco en lo más profundo de mi recuerdos, intentando juntar las veces que perdí el tiempo inútilmente, en lo que no hacía, en el instante que deje de existir, en el momento que estaba ahí, impasible y sin hacer nada, absorto en el nomundo de la consciencia, dejando escapar vida y alejado de cualquier acción. Los recuerdos, alguno se me escapa, pero la mayoría están ahí, me recuerdan los latidos sin sentidos. Ahora que lo sé, ahora que he jurado cambiarlo, me siento como al principio, igual que antes, sin tiempo y perseguido.

Nada ha cambiado, la reflexión no ha servido, tal vez el olvido y el tiempo perdido en este texto demuestre lo inútil del momento.

Maldito seas Kronos. ¡No te calles! | TrackBack

El muro

06 Nov '09 - 09:00 | §
Y vuelvo otra vez al mismo sitio. Es la segunda vez que me encuentro con él. Pero es como si lo conociera de toda la vida. El me ha apoyado, me ha mostrado la verdad. Ha sido duro en el momento justo, frágil a medias tintas y sobre todo real como lo que le vengo a contar. Está ahí. Frío, rígido, duro, inamovible. Donde ha estado siempre. Él, mi muro. Mi Némesis. Todo lo que he dejado de ser está ahí. Curtido en una de sus caras, recordándome que pasó y como dejó de pasar.

Me acerco a él con cautela. Siempre de cara y a poca distancia, palpo de nuevo sus ladrillos, su desgastada pintura. Detecto todas y cada una de sus imperfecciones naturales, hasta que llego a ellas. Las únicas hendiduras provocadas. Casi no se notan, pero están ahí. Hay dos pequeña marcas una más profunda que la otra, y unas pequeñas manchas que nada a borrado todavía. Y es que la sangre es difícil de olvidar incluso para el intemporal muro. Comienzo a sentir el dolor intenso que recorrió desde los nudillos sangrientos hasta el centro neuronal. Allí donde reconocí el dolor intenso, ardiente, punzante, justo después del impacto, tras descargarlo todo: ira, amor, rabia, celos, orgullo, honor, maldad, amistad, ridículo, cariño, miedo, afecto, furia, ternura, cólera, pasión, frustración, dignidad, venganza, todo lo bueno y lo malo, todo lo efímero y lo eterno concentrado en un puño fugaz que había sido disparado sin retorno posible, con el único objetivo de chocar con el muro, de desalojar todas esas sensaciones, de olvidar lo sentido y que el intenso dolor nublara toda la razón que tanto temía. Es ese dolor tan intenso el que vuelvo a reclamar después de tanto tiempo de olvido. Y es mi muro el que me lo proporcionará.

Comienzo a cerrar el puño. Suavemente. Sin prisas. Intento imaginar todos los músculos como se van tensando uno a uno. Lentamente. Muy despacio, no hay prisa alguna. La tensión muscular comienza a aumentar poco a poco, un límite muy bajo para lo que debo concentrar. Por otro lado, mientras los músculos se cierran, voy acumulando cada uno de esos sentimientos. Los recuerdo uno a uno, su nacimiento, su vida y ahora por fin, su muerte. Concentrados en unos poco segundos de decisión, acertada o errónea, pero tomada. La tensión ya es suficiente, comienzo alzando el brazo, flexionando el codo lo máximo pegado al reacio bícep, hasta que el puño señala mi cara. La mandíbula ya prieta encajada en cada diente. El ceño fruncido y la respiración pausada. Unos instantes de concentración evocan los últimos sentimientos al cúmulo de lo efímero. Comienzo a arquear el hombro, abriendo un poco el codo, no mucho, lo justo, lo suficiente como para sentir el incómodo mal estar de mi hombro en plena torsión. Es ahora cuando realizo las últimas inspiraciones, llenando los pulmones con el aire cargado, para que en el momento del impacto poder soltarlo todo en el estallido. El muro y mi puño, la nada y mi todo, frente a frente, al escaso metro, un largo camino para un viaje tan corto.

Ha llegado el momento. Yo ya estoy preparado ¿Lo estará el muro?

Recuerdo que todo el ritual que he hecho es el mismo que seguí en su día, ahora con más sentimientos a punto de explotar. Recuerdo la primera aproximación que hice, para estar seguro de que daría de lleno, que no se movería y de que opondría toda la resistencia con la cual fue construido. Fue una primera aproximación rápida en nacimiento, pero lenta en su desarrollo. No había que precipitarse, no estaba preparado todavía, quedaban más sensaciones que acumular. Incluso pensé en retractarme y huir sin haber conocido al muro tan íntimamente. Pero me negué. Había llegado demasiado lejos y tenía que acabar el ritual. Y así lo hice.

Ahora la historia se repite. Yo, el Muro y unos pocos segundos de nuestras vidas. ¡No te calles! | TrackBack

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